Perseguí a mis enemigos, y los alcancé, Y no volví hasta acabarlos.
— Salmos 18:37
Antiguo Testamento · Reina Valera 1960
— Salmos 18:37
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34 Quien adiestra mis manos para la batalla, Para entesar con mis brazos el arco de bronce.
35 Me diste asimismo el escudo de tu salvación; Tu diestra me sustentó, Y tu benignidad me ha engrandecido.
36 Ensanchaste mis pasos debajo de mí, Y mis pies no han resbalado.
37 Perseguí a mis enemigos, y los alcancé, Y no volví hasta acabarlos.
38 Los herí de modo que no se levantasen; Cayeron debajo de mis pies.
39 Pues me ceñiste de fuerzas para la pelea; Has humillado a mis enemigos debajo de mí.
40 Has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas, Para que yo destruya a los que me aborrecen.
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