Antiguo Testamento · Reina Valera 1960

Pero yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio; Afligí con ayuno mi alma, Y mi oración se volvía a mi seno.

— Salmos 35:13

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Salmos 35 — Contexto

10 Todos mis huesos dirán: Jehová, ¿quién como tú, Que libras al afligido del más fuerte que él, Y al pobre y menesteroso del que le despoja?

11 Se levantan testigos malvados; De lo que no sé me preguntan;

12 Me devuelven mal por bien, Para afligir a mi alma.

13 Pero yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio; Afligí con ayuno mi alma, Y mi oración se volvía a mi seno.

14 Como por mi compañero, como por mi hermano andaba; Como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba.

15 Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron; Se juntaron contra mí gentes despreciables, y yo no lo entendía; Me despedazaban sin descanso;

16 Como lisonjeros, escarnecedores y truhanes, Crujieron contra mí sus dientes.

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