Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, Por los corzos y por las ciervas del campo, Que no despertéis ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera.
— Cantares 2:7
Antiguo Testamento · Reina Valera 1960
— Cantares 2:7
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4 Me llevó a la casa del banquete, Y su bandera sobre mí fue amor.
5 Sustentadme con pasas, confortadme con manzanas; Porque estoy enferma de amor.
6 Su izquierda esté debajo de mi cabeza, Y su derecha me abrace.
7 Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, Por los corzos y por las ciervas del campo, Que no despertéis ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera.
8 ¡La voz de mi amado! He aquí él viene Saltando sobre los montes, Brincando sobre los collados.
9 Mi amado es semejante al corzo, O al cervatillo. Helo aquí, está tras nuestra pared, Mirando por las ventanas, Atisbando por las celosías.
10 Mi amado habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven.
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