Miré, y he aquí el campo fértil era un desierto, y todas sus ciudades eran asoladas delante de Jehová, delante del ardor de su ira.
— Jeremías 4:26
Antiguo Testamento · Reina Valera 1960
— Jeremías 4:26
¿Este versículo tocó tu corazón?
Guárdalo en tu Diario de Reflexión personal
23 Miré a la tierra, y he aquí que estaba asolada y vacía; y a los cielos, y no había en ellos luz.
24 Miré a los montes, y he aquí que temblaban, y todos los collados fueron destruidos.
25 Miré, y no había hombre, y todas las aves del cielo se habían ido.
26 Miré, y he aquí el campo fértil era un desierto, y todas sus ciudades eran asoladas delante de Jehová, delante del ardor de su ira.
27 Porque así dijo Jehová: Toda la tierra será asolada; pero no la destruiré del todo.
28 Por esto se enlutará la tierra, y los cielos arriba se oscurecerán, porque hablé, lo pensé, y no me arrepentí, ni desistiré de ello.
29 Al estruendo de la gente de a caballo y de los flecheros huyó toda la ciudad; entraron en las espesuras de los bosques, y subieron a los peñascos; todas las ciudades fueron abandonadas, y no quedó en ellas morador alguno.
Pasajes con la misma esencia espiritual
Versículos relacionados por significado, no solo por palabras