Los oídos que me oían me llamaban bienaventurado, Y los ojos que me veían me daban testimonio,
— Job 29:11
Antiguo Testamento · Reina Valera 1960
— Job 29:11
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8 Los jóvenes me veían, y se escondían; Y los ancianos se levantaban, y estaban de pie.
9 Los príncipes detenían sus palabras; Ponían la mano sobre su boca.
10 La voz de los principales se apagaba, Y su lengua se pegaba a su paladar.
11 Los oídos que me oían me llamaban bienaventurado, Y los ojos que me veían me daban testimonio,
12 Porque yo libraba al pobre que clamaba, Y al huérfano que carecía de ayudador.
13 La bendición del que se iba a perder venía sobre mí, Y al corazón de la viuda yo daba alegría.
14 Me vestía de justicia, y ella me cubría; Como manto y diadema era mi rectitud.
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