Antiguo Testamento · Reina Valera 1960

Se lisonjea, por tanto, en sus propios ojos, De que su iniquidad no será hallada y aborrecida.

— Salmos 36:2

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Salmos 36 — Contexto

1 La iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos.

2 Se lisonjea, por tanto, en sus propios ojos, De que su iniquidad no será hallada y aborrecida.

3 Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; Ha dejado de ser cuerdo y de hacer el bien.

4 Medita maldad sobre su cama; Está en camino no bueno, El mal no aborrece.

5 Jehová, hasta los cielos llega tu misericordia, Y tu fidelidad alcanza hasta las nubes.

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