Enmudecí, no abrí mi boca, Porque tú lo hiciste.
— Salmos 39:9
Antiguo Testamento · Reina Valera 1960
— Salmos 39:9
¿Este versículo tocó tu corazón?
Guárdalo en tu Diario de Reflexión personal
6 Ciertamente como una sombra es el hombre; Ciertamente en vano se afana; Amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá.
7 Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza está en ti.
8 Líbrame de todas mis transgresiones; No me pongas por escarnio del insensato.
9 Enmudecí, no abrí mi boca, Porque tú lo hiciste.
10 Quita de sobre mí tu plaga; Estoy consumido bajo los golpes de tu mano.
11 Con castigos por el pecado corriges al hombre, Y deshaces como polilla lo más estimado de él; Ciertamente vanidad es todo hombre. Selah
12 Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor. No calles ante mis lágrimas; Porque forastero soy para ti, Y advenedizo, como todos mis padres.
Pasajes con la misma esencia espiritual
Versículos relacionados por significado, no solo por palabras